Deja Vu. Una historia de amor sin fin.

Deja Vu. Una historia de amor sin fin. Una dolorosa pérdida hará a Christopher Raynolds tomar una decisión que cambiará su vida y lo llevará a vivir una aventura sobrenatural en la cual logrará curar viejas heridas y reemprender el … Sigue leyendo

Novela romántica – Reseña – Lobo Solitario.

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Novela romántica. Reseña. Lobo solitario – Annete Broaderick Nuevamente les traigo una reseña de un historia de amor que me ha hecho vibrar de emoción. Como siempre aclaro que es mi opinión muy, muy personal, pero para las amantes de … Sigue leyendo

Deja Vu, una historia de amor sin fin.

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“Ya viví esto antes, ¿lo viví, o fue sólo una sensación?”  Descubre una historia de amor perdida en una trampa del tiempo. Deja Vu, una historia de amor sin fin. Capítulo 3. Christopher permanecía de rodillas junto al acantilado, dejando … Sigue leyendo

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Deja Vu, una historia de amor sin fin.

Lianne Hendersson sabe lo que quiere: Salvar al prometido de su hermana de una acusación falsa de robo para que puedan casarse y ser felices. El destino, sin embargo, le reserva una aventura sobrenatural y el encuentro con el amor que tanto ha rehuido en su vida.

Una historia de amor que no te puedes perder…

Una historia de amor sin fin

Portada.

 

Capítulo 2.

Christopher Reynolds se despertó con una sensación de pesadez inusual en él. “Debe ser esta maldita cama” pensó, levantándose, y estiró los brazos para desentumecerse.  Estaba acostumbrado a pasar una o dos noches en posadas de segunda, incluso, a la intemperie; el verdadero reto para Christopher era dormir en una enorme y mullida cama que parecía rellena de algodón y , por si fuera poco, con aroma a esencias.

Descolgó de la percha su traje recién planchado, gracias al cuidadoso trabajo de los empleados del hotel, y se dedicó a la tediosa tarea de volverse presentable ante la sociedad. Le costaba trabajo creer que hacía tan sólo dos meses pasaba de esas cosas con toda naturalidad, a nadie le importa si los peones llevan la barba correctamente rasurada y el pelo recortado. Era libre y, aunque era un poco más que un peón, no tenía que andar con periquita cuando dirigía las caballerizas o al arrear el ganado de la finca.

Pero todo cambió cuando el padre de su mejor amigo murió, dos meses atrás, y el heredero decidió convertirlo en su mano derecha;  su modo de vida había cambiado, las personas con las que se relacionaba ahora sí que se fijaban en el pelo y la pajarita, ¡menudo rollo!

Después del ostentoso desayuno que compartió con los socios de Albert, su jefe y mejor amigo, decidió que haría el resto del viaje en solitario. Había entregado el dinero y los papeles importantes y  al no tener las valiosas posesiones de Albert sobre él, pensó que ya merecía unos días al aire libre, con fogata de noche en lugar de cena con música y durmiendo bajo el cielo estrellado, si no hacía temporal, claro. Se deleitaba en sus pensamientos de soledad  mientras emprendía el regreso a su habitación.

—Usted no entiende, señor, debo abordar esa diligencia hoy mismo.

—Lady Hendersson, nada me gustaría más que complacerla, pero me temo que el señor Reynolds la tiene reservada con antelación.

Cuando escuchó su nombre, Christopher se detuvo un instante y vio parada ante la recepción a una de esas criaturas que parecían hechas de porcelana. La miró atentamente y la angustia reflejada en su rostro fue sumamente elocuente; los ojos verdes brillando febriles, labios apretados, manos temblorosas, sus mejillas encendidas en albores como los de aquellos atardeceres en los desérticos parajes del oeste… ¡Pero qué clase de idioteces estaba pensando!

—Joven. —llamó discretamente a un mozo que pasaba con una bandeja en alto y la actitud de llevar la corona de la reina entre los delicados dedos.

—¿Dígame el señor? —contestó el estirado muchacho. Señor, ¡já! Hacía poco lo llamaban: “Oye tú”.

—Dígale al administrador que ya no necesitaré la diligencia, pero quiero que lo sepa en este mismo instante, ¿entendido?

El joven abrió la boca, pero la volvió a cerrar apretando el billete que acababa de recibir y se fue sin preguntar nada a cumplir su encargo.

Christopher se alejó unos pasos por lo que no pudo escuchar la conversación, pero se quedó con la sensación de que nunca olvidaría los ojos iluminados y la sonrisa de agradecimiento que recibió el administrador, pero que en realidad era para él.

 

************************

 

Vestido con unos vulgares vaqueros y un sombrero raído, Christopher cabalgaba indolentemente bordeando el camino principal. Sus planes de pasar la noche bajo las estrellas se vieron frustrados por la lluvia que comenzó a caer desde media tarde y se fue prolongando ya entrada la noche. Sin muchas ganas tuvo que dar media vuelta para regresar a una posada donde, tan sólo minutos antes, le habían recomendado que no volviera al camino bajo la lluvia. A regañadientes tuvo que aceptar que se había equivocado y decidió volver.

El sonido de los cascos en agitada carrera era inconfundible, le llegó desde la carretera mezclado con los gritos de mujeres en pánico y los del cochero tratando de controlar a los caballos.

Azuzó a Leviatán y, como siempre, su caballo salió disparado sin importarle la lluvia o lo malo del camino. Al salir de la espesura vio pasar por delante la diligencia que había cedido a Lady Hendersson esa misma mañana.

 

“Suélteme, ¡salvaje!”

 

La voz fue tan clara que no podía haberla imaginado. Se fue tras la diligencia sabiendo, sin entender cómo, el final fatídico de esa noche.

 

“¡Nana, despierta!”

 

Tenía que haberlo soñado, pero sabía que no era así.

 

“Ha muerto”.

 

La imagen de la dulce doncella perdiendo el conocimiento entre sus brazos era lo último que recordaba antes de despertarse en el hotel esa mañana. ¡Y todo estaba volviendo a pasar del mismo modo!

No podía permitir que sucediera, no otra vez. Pero, no sabía cómo evitarlo.

Llegó junto al vehículo pendiente del barranco, y recordó que lo primero que hizo “la vez anterior” fue buscar al cochero para que lo ayudara a sacar a las mujeres. Tal vez, sólo tal vez, si iba por ellas primero y llegaban a la posada a tiempo, podría salvar a la señora.

Se metió de medio cuerpo en el coche y asió los primeros brazos que encontró. Tiró con fuerza tratando de no lastimarla y, después de comprobar que estaba viva ,  la fue a depositar con cuidado bajo el cobijo de un gran árbol. Volvió decidido a no permitir que la joven dijera algo sobre algún  collar ni nada parecido, pero justo cuando se dio la vuelta, el coche se precipitó al barranco con el grito de Lady Hendersson perdiéndose entre el atronador estallido de un relámpago.

 

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Novela romántica gratis “El beso del caballero”

Nicole Burnham

 

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Portada de “El beso del caballero”

El día de hoy quiero hablarles de una novela romántica. A pesar que en algunas esferas más intelectuales las novelas románticas no se toman muy en serio yo, en lo personal, pienso que sus textos relativamente cortos y sus tramas sencillas, son un buen bocadillo de vez en cuándo: dulce, pero no empalgasoso; liviano, pero satisfactorio; un caprichito para darnos un respiro.

No soy tan asidua lectora, al menos no como algunas  que arrasan con dos o tres novelas semanales. ¡Válgame el cielo! Y para ser franca la mayoría de ellas pasa sin dejar huella porque es la misma historia en otro lugar y el protagonista, aunque tiene ojos negros y en la anterior azules, sigue siendo el mismo, jaja. Ni quién se detenga en esas nimiedades. Sin embargo, como les decía, una que otra es capaz de tocar una fibra de interés a otro nivel, ya sea por mis gustos personales o porque su trama difiere en algún detallito o detallazo, del resto (Entiéndase resto, los otros miles de millones de novelas románticas que existen, jeje)

Una de esas historias ha sido “El beso del caballero” de Nicole Burnham. Es una historia que comienza 800 años atrás y llega hasta nuestra época. ¡Todo un hito! ¿Eh?

Tengo que advertir que se avecinan Spoilers.

El caballero de San Rimini tenía un encargo real que cumplir, nunca le ha fallado al rey y no planea que esta vez sea la excepción. Domenico se dirigía a toda velocidad a su cumplir su encargo cuando algo lo hace distraerse y le obliga tomar una decisión. Domenico se da cuenta que puede salvar una vida, pero eso podría significar perder la confianza del rey y su corazón se divide entre la bondad o el deber.

Domenico toma la decisión equivocada y paga muy caro por ella, llegando con su castigo hasta nuestros días. Sólo una dulce y demsiaddo inocente princesa podrá ayudarlo a salir del círculo maldito en el cual su arrogancia lo encerró.

¿Qué es lo que más me gusta de esta novela?

A pesar que repite algunos tópicos de muuuuuuuuuuuuuuuchas  novelas románticas: Hombre guapo y exitoso, mujer bella e inocente; las descripciones de los lugares y los hechos supuestamente históricos recordados por nuestro atormentado protagonista, son bastante realistas y percibimos su lucha interna.

El final fue sorpresivo para mí, entiéndame, a veces soy corta en algunas cosas, pero ese personaje me dio una sorpresa, en serio. Cuando todo se revela me emocioné (Obvio, no hasta las lágrimas que tampoco es “Bajo la misma estrella”) Pero si fue emocionalmente satisfactorio, uno de los requisitos de este género.

Lo sobrenatural ha sido manejado por Nicole de manera bastante natural 😀 De tal manera que no resulta antirealista ni chocante.

En resumen si eres asidua lectora de novelas románticas o sólo quieres serle infiel a la elevada culturización por una vez, te recomiendo esta bella historia.

Ojo: Es de la serie Jazmín de Harlequín Hibérica, así que no esperes escenas candentes, aunque si hay acercamientos físicos que te hacen ponerte roja. (Bueno, a mí si, lo admito, no se tú, jaja.)

Te dejo el link, ojalá la disfrutes como yo. Hasta la próxima.

 

 

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