Sin categoría

¿Dónde está el cielo?

Mientras más se amontonaban las nubes, el cielo parecía más lejano, como una utopía imposible inventada por un loco: “¿Un azul infinito allá arriba? ¿Es en serio?” Algo así y luego una risa descarada. Pero ella sabía que había un azul infinito en algún lado, ¿no había desplegado el sol un espectáculo de colores que culminó en un estallido azul en pleno medio día? Ella lo había visto tan claro, sin embargo, ¿dónde estaba ese azul ahora? Porque no veía más que gris y frío, mirando en todas direcciones.

—Ely, ¿a dónde ha ido el cielo, cariño?

—Está ahí abuela, como todos los días…

—Pero, ¿dónde?

El gesto de desesperación de la jovencita hizo que ella temiera volver a preguntar, aún así la angustia persistía. ¿Por qué el cielo no estaba ahí? Quizá habían logrado meterlo dentro de los teléfonos y por eso su familia no se despegaba de ellos.

Azul. En alguna parte… pero, ¿dónde?

Las nubes siguieron su rumbo y el aguacero se desprendió de ellas como perlas transparentes. Eran tan bonitas, pero venían a morir sin remedio a sus cristales. Las ventanas no deberían tener cristales, así podría tomar una perla y guardarla en su viejo ropero. Se puso de pie, la manta resbaló de sus piernas y con dificultad fue a la ventana, no era justo que esas maravillas, heladas y hermosas, se rompieran las alas sin que ella llegara a tocarlas.

—¡Abuela! ¿No ve que está lloviendo? ¡No puede abrir la ventana!

—Ely, ¿a dónde ha ido el cielo, cariño?

—Abuela, abríguese…

—Pero, mira la lluvia en los cristales, mira eso que…

—Quédese aquí  y no abra la ventana.

¡Que no abriera la ventana! ¿Quién haría semejante tontería con el aguacero que estaba cayendo? Los jóvenes eran cada día más impertinentes.

La lluvia cesó y las nubes se apartaron, el sol se coló entre ellas derramando rayos tibios sobre su blanca melena.

—¡Abue! ¡Abue! Mire, ahí esta el cielo, ya volvió.

Despertó y miró el dedo de la niña señalando la azul claridad.

—¡Pues claro que ahí está, tonta! Siempre ha estado ahí.

Cierto, los jóvenes cada día estaban peor, venir a despertarla para decirle algo tan pueril, si el cielo siempre había estado detrás de las nubes, eso cualquier tonto lo sabría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s